El nuevo plan del presidente de Estados Unidos George Bush para enfrentar el cambio climático provocó una tibia reacción en todo el mundo, según la agencia Reuters.

No obstante, la iniciativa fue vista como una señal de que por lo menos el mandatario estadounidense no ha perdido interés en el asunto.

El jueves, Bush presentó un plan para desacelerar el aumento de los gases de invernadero, a los que se atribuye el calentamiento global. La propuesta reempalazaría los límites obligatorios establecidos por el protocolo de Kioto de 1997, rechazado por Washington, alegando que dañaría su economía.

Australia respaldó a Bush, señalando que su plan ofrece una alternativa y renovando las dudas sobre si Canberra ratificará el Protocolo de Kioto.

A la vez autoridades de Japón expresaron no estar “extremadamente felices” con el plan de Bush, agregando que ratificarán el tratado de Kioto.