El Banco de Inglaterra mantuvo sin cambios su tasa de interés clave, que permanece en 4 por ciento, el nivel más bajo de los últimos 38 años. La decisión fue adoptada en medio de inquietud respecto a la fortaleza de la recuperación en una de las economías más grandes del mundo.

El Banco de Inglaterra, junto con el Banco Central Europeo y la Reserva Federal de Estados Unidos han evitado elevar las tasas de interés hasta ver mayor evidencia de que la economía global se recupera.

La semana pasada, el banco central de Estados Unidos decidió mantener su tasa de interés clave en 1,75 por ciento, el nivel más bajo en 40 años. En la ocasión, la Reserva Federal indicó que las perspectivas de recuperación siguen siendo inciertas.