Líderes de todo el mundo condenaron los mortales ataques con bomba en la isla indonesia de Bali.

El presidente George Bush los calificó como un atroz acto de terrorismo. El embajador estadounidense en Indonesia, Ralph Boyce, dijo que el personal de la sede diplomática fue reducido y que muchos ciudadanos estadounidenses están saliendo del país.

Australia ofreció ayuda a Indonesia para detener a los presuntos terroristas que llevaron a cabo el ataque, y el gobierno de Canberra declaró el domingo próximo día nacional de duelo. Decenas de los 187 turistas muertos, en su mayoría extranjeros, eran australianos y decenas más de australianos resultaron heridos.

Gran Bretaña, Francia y Alemania están entre los países occidentales que condenaron el ataque. Se cree que entre las víctimas hay ciudadanos de esos tres países.

El primer ministro de Malasia, Mahathir Mohamad, calificó el ataque de desafortunado, y advirtió que la creciente ira musulmana en todo el mundo está llevando a un incremento en el terrorismo.

Líderes de Timor Oriental, Hong Kong, Singapur, Corea del Sur, Taiwán y Tailandia también condenaron los ataques, indicando que las autoridades de la región deben trabajar juntas para combatir el terrorismo.

En el Vaticano, el Papa Juan Pablo II, dijo que está profundamente conmovido por los ataques.