Los Republicanos se aseguraron 51 escaños en el Senado estadounidense, de 100 miembros, eliminando la mayoría de una banca que los Demócratas habían tenido en la Cámara Alta. Las victorias republicanas ocurrieron en Missouri y Minnesota.

Los Demócratas hasta ahora han obtenido 46 escaños con dos competencias aún indecisas. En Luisiana, un senador Demócrata derrotó a tres contendores republicanos pero no pudo obtener el 50 por ciento de los votos necesarios para evitar una segunda vuelta, según las especiales leyes especiales de ese Estado.