Setenta y dos prisioneras de la cárcel peruana de Chorrillos se sumaron el martes a una huelga de hambre que desde hace una semana realizan 1.000 presos en Trujillo y 270 en Lurigancho, en reclamo de celeridad en sus juicios y mejores condiciones de reclusión.

El Instituto Nacional Penitenciario informó que los huelguistas reclaman la creación de juzgados para acelerar sus procesos, mejores condiciones carcelarias, equipamiento de talleres, solución de problemas de salud y programas de educación.

El Ministerio de Justicia indicó en un comunicado que las autoridades se preocupan permanentemente por atender las necesidades de los internos, tratando de optimizar el uso de los recursos y trabajando por la modernización del sistema penitenciario en el país.