Almirante Kelly, Capitán Card, oficiales y marineros del USS Abraham Lincoln, y mis conciudadanos: Han concluido las principales operaciones de combate en Iraq. En la batalla en Iraq, los Estados Unidos y nuestros aliados prevalecimos. Y ahora nuestra coalición se encarga de ofrecer seguridad y reconstruir ese país. En esta batalla, luchamos por la causa de la libertad y por la paz mundial. Nuestra nación y nuestra coalición se sienten orgullosas de este logro; sin embargo, son ustedes, los miembros de las fuerzas armadas de los Estados Unidos quienes lo lograron. Su valentía, su disposición a enfrentar el peligro por su país y unos por los otros, hizo posible este día. Debido a ustedes, esta nación está más protegida. Debido a ustedes, el tirano ha caído e Iraq es libre. La Operación Libertad Iraquí se llevó a cabo con una combinación de precisión, velocidad y audacia que el enemigo no esperaba y el mundo no había visto anteriormente. Desde bases distantes o buques en alta mar, enviamos aviones y misiles que podían destruir una división del enemigo o atacar un solo búnker.

Los infantes de marina y los soldados se lanzaron al asalto de Bagdad al atravesar 350 millas de territorio hostil en uno de los avances de artillería pesada más rápidos de la historia. Le han mostrado al mundo la habilidad y el poderío de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Esta nación les agradece a todos los miembros de nuestra coalición que se sumaron a esta noble causa. Les damos gracias a las fuerzas armadas del Reino Unido, Australia y Polonia que fueron parte de las dificultades de guerra. Agradecemos a todos los ciudadanos de Iraq que acogieron a nuestras tropas y participaron en la liberación de su propio país. Y esta noche, tengo algo especial que decirles al Secretario Rumsfeld, el General Frank y todos los hombres y las mujeres que llevan el uniforme de los Estados Unidos: Estados Unidos está agradecido por su gran labor. El carácter de nuestras fuerzas armadas a lo largo de la historia - la audacia de Normandía, la feroz valentía de Iwo Jima, la decencia y el idealismo que convirtió a enemigos en aliados - está muy presente en esta generación. Cuando los civiles iraquíes examinaron los rostros de nuestros soldados, vieron fuerza y bondad y buena voluntad. Cuando miro a los miembros de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, veo lo mejor de nuestro país, y es un honor para mí ser su Comandante en Jefe. Con las imágenes de las estatuas que se derrumbaron, presenciamos la llegada de una nueva era. Durante cien años de guerra que culminaron con la era nuclear, la tecnología militar fue diseñada y desplegada para crear bajas cada vez mayores.

Al vencer a Alemania nazi y al Japón imperial, las fuerzas aliadas destruyeron ciudades enteras mientras que los líderes enemigos que iniciaron el conflicto estuvieron a salvo hasta los días finales. Se usó fuerza militar para derrocar a un régimen al acabar con una nación. Hoy, tenemos el poder superior de liberar a una nación al acabar con un régimen peligroso y agresivo. Con tácticas nuevas y la precisión de las armas, podemos lograr objetivos militares sin usar la violencia contra los civiles. Ningún artefacto humano puede librar las guerras de tragedia. Sin embargo, es un gran logro cuando los culpables tienen mucho más que temer de las guerras que los inocentes. En las imágenes de iraquíes que celebraban, también hemos visto el atractivo intemporal de la libertad humana. Las décadas de engaños e intimidación no lograron hacer que el pueblo iraquí amase a sus opresores ni desease su propio avasallamiento. Los hombres y las mujeres de todas las culturas necesitan la libertad tanto como requieren de alimento y agua y aire. Dondequiera que llegue la libertad, la humanidad se regocija. Y dondequiera que se introduzca la libertad, que los tiranos sientan miedo. Tenemos una tarea difícil que hacer en Iraq.

Estamos estableciendo orden en regiones de ese país que continúan siendo peligrosas. Estamos persiguiendo y encontrando líderes del antiguo régimen, a quienes se hará que rindan cuentas por sus crímenes. Hemos iniciado la búsqueda de armas químicas y biológicas escondidas, y ya sabemos de cientos de lugares que se investigarán. Estamos ayudando a reconstruir Iraq, donde el dictador construyó palacios para sí mismo en vez de hospitales y escuelas para su pueblo. Y estaremos de lado de los líderes nuevos cuando establezcan un gobierno del pueblo iraquí, por él y para él.

La transición de la dictadura a la democracia tomará tiempo, pero vale la pena. Nuestra coalición permanecerá allí hasta que concluya nuestra labor. Luego partiremos y dejaremos atrás un Iraq libre.

La Batalla de Iraq es una de victoria en una guerra contra el terrorismo que se inició el 11 de septiembre de 2001 y aún continúa. Esa terrible mañana, 19 hombres malvados - las tropas de choque de una ideología odiosa - les dieron a los Estados Unidos y al mundo civilizado un vistazo de sus ambiciones. Se imaginaban, en las palabras de un terrorista, que el 11 de septiembre sería el "comienzo del final de los Estados Unidos". Al tratar de convertir nuestras ciudades en campos de muerte, los terroristas y sus aliados creían que podían acabar con la determinación de esta nación y obligar nuestro repliegue del mundo. Han fracasado.

En la Batalla de Afganistán, destruimos al Talibán, a muchos terroristas y los campamentos en que entrenaban. Continuamos ayudando al pueblo afgano a construir carreteras, reabrir hospitales y educar a todos sus niños. Sin embargo, aún nos queda una tarea peligrosa por concluir. Y en este momento, un grupo de operaciones especiales dirigido por la 82nda División Aérea, sigue los rastros de terroristas y aquellos que pretenden menoscabar al gobierno libre de Afganistán. Estados Unidos y nuestra coalición concluirán lo que iniciaron.

Desde Pakistán hasta las Filipinas hasta el Cuerno de África, estamos persiguiendo y capturando a los asesinos de al-Qaida. Hace diecinueve meses, prometí que los terroristas no escaparían la paciente justicia de los Estados Unidos. Esta noche, casi la mitad de los operativos superiores de al-Qaida han sido capturados o matados.

La liberación de Iraq es un logro crucial en la campaña contra el terrorismo. Hemos derrocado a un aliado de al-Qaida e interrumpido una fuente de fondos para los terroristas. Y esto es seguro: Ninguna red terrorista obtendrá armas de destrucción en masa del régimen iraquí porque ese régimen ya no existe.

En estos 19 meses que cambiaron al mundo, nuestros actos han sido enfocados y deliberados y proporcionales a la ofensa. No hemos olvidado a las víctimas del 11 de septiembre - las últimas llamadas telefónicas, el asesinato cruel de niños, las búsquedas en los escombros. Con estos ataques, los terroristas y aquellos que los respaldan declararon guerra contra los Estados Unidos. Y se les hizo guerra.

Nuestra guerra contra el terrorismo procede según los principios que he manifestado claramente: Cualquier persona involucrada en la comisión o planificación de ataques terroristas contra el pueblo estadounidense pasa a ser un enemigo de este país y el blanco de la justicia estadounidense. Cualquier persona, organización o gobierno que apoye, proteja o refugie a los terroristas es cómplice del asesinato de personas inocentes e igualmente culpable de los crímenes terroristas. Cualquier régimen al margen de la ley que tenga vínculos con los grupos terroristas y trate de obtener o posea armas de destrucción en masa es un peligro serio para el mundo civilizado y será afrontado. Y cualquiera en el mundo, incluso el mundo árabe, que se dedique a la libertad y se sacrifique por ella cuenta con un amigo leal en los Estados Unidos.

Nuestra dedicación a la libertad es una tradición de los Estados Unidos, declarada durante nuestro establecimiento, afirmada en las Cuatro Libertades de Franklin Roosevelt, aseverada en la Doctrina de Truman y en el desafío de Ronald Reagan al imperio del mal. Estamos comprometidos a la libertad en Afganistán, en Iraq y en una Palestina pacífica. La promoción de la libertad es la estrategia más segura para socavar el atractivo del terrorismo en el mundo.

Cuando se arraiga la libertad, el odio da lugar a la esperanza. Cuando se arraiga la libertad, los hombres y las mujeres de dedican a la búsqueda pacífica de una vida mejor. Los valores estadounidenses y los intereses estadounidenses van en el mismo sentido: Defendemos la libertad humana. Estados Unidos defiende estos principios de seguridad y libertad de muchas maneras; con todas las herramientas de la diplomacia, la ejecución de la ley, inteligencia y las finanzas. Colaboramos con una amplia coalición de naciones que comprenden la amenaza y nuestra responsabilidad compartida de enfrentarla. El uso de fuerza ha sido, y sigue siendo, nuestro último recurso. Sin embargo, todos, tanto amigos como enemigos, han de saber que nuestra nación tiene una misión: Responderemos a las amenazas contra nuestra seguridad y defenderemos la paz. Nuestra misión continúa. Al-Qaida está dañada pero no destruida. Células dispersas de la red terrorista aún operan en muchos países, y sabemos gracias a la información diaria de inteligencia que continúan conspirando contra las personas libres. La proliferación de armas letales sigue siendo un peligro grave. Los enemigos de la libertad no están inactivos, ni tampoco lo estamos nosotros.

Nuestro gobierno ha tomado medidas sin precedente para defender el territorio nacional, y continuaremos persiguiendo y capturando al enemigo antes de que pueda atacar. La guerra contra el terrorismo no ha concluido; sin embargo, no es infinita. No sabemos cuál será el día de la victoria final, pero hemos visto un cambio de dirección. Ningún acto de los terroristas cambiará nuestro objetivo ni debilitará nuestra determinación, ni alterará su destino. La suya es una causa perdida. Las naciones libres continuarán hasta alcanzar la victoria. A través de la historia, otras naciones han luchado en países extranjeros y han permanecido allí para ocuparlos y explotarlos. Después de una batalla, los estadounidenses no desean otra cosa que volver a casa. Ese es su rumbo esta noche.

Tras el servicio en los teatros de guerra afgano e iraquí, tras 100,000 millas, en el despliegue de portaviones más largo en la historia reciente, están camino a casa. Algunos de ustedes verán a miembros nuevos de sus familias por primera vez - han nacido 150 bebés mientras sus padres estaban en el Lincoln. Sus familias están orgullosas de ustedes y su nación les da la bienvenida. También son conscientes que algunos buenos hombres y mujeres no hacen la travesía a casa. Uno de los caídos, el Cabo Jason Mileo, habló con sus padres cinco días antes de morir. El padre de Jason dijo, "Nos llamó del centro de Bagdad, no para alardear, sino para decirnos que nos amaba. Nuestro hijo era un soldado".

Cada nombre, cada vida, es una pérdida para nuestros militares, para nuestra nación y para los seres queridos que se acongojan. No hay bienvenida para estas familias. Sin embargo, rezamos por que en la hora del Señor, esa reunión tenga lugar. Aquellos que perdimos fueron vistos por última vez mientras cumplían con su deber. Su acto final en esta Tierra fue combatir el mal y liberar a otros. Todos ustedes, todos aquellos que son parte de esta generación de nuestros militares, han respondido al llamado más noble de la historia. Están defendiendo a su país y protegiendo a los inocentes del peligro. Y dondequiera que van, llevan un mensaje de esperanza, un mensaje que es antiguo y más nuevo que nunca.

En las palabras del profeta Isaías: "A los presos: 'Salid', y a los que están en tinieblas: 'Mostraos'". Gracias por servir a su país y nuestra causa. Que Dios los bendiga a todos y que Dios bendiga a los Estados Unidos.