La capital de Liberia nuevamente fue conmovida el jueves de violentas explosiones, mientras tropas del gobierno y rebeldes continuaban batallando por el control de la ciudad.

Los rebeldes habían amenazado con disparar proyectiles al centro de la ciudad.

Informes del gobierno dicen que al menos unas 200 personas resultaron muertas y muchas más heridas en los recientes enfrentamientos por el control de la capital.

Anteriormente el presidente Bush había señalado que el presidente liberiano Charles Taylor debía renunciar para evitar un mayor derramamiento de sangre.