Fiscales italianos que investigan la muerte de un poderoso banquero ocurrido hace más de dos décadas concluyeron que no se suicidó, como se creyó originamente, sino que fue asesinado.

Los fiscales dieron 20 días a cuatro sospechosos de haber dado muerte Roberto Calvi para que respondan las acusaciones o enfrenten un proceso judicial.

Calvi fue presidente del Banco Ambrosiano, vinculado al Vaticano, el cual quebró poco después de su muerte.

Los fiscales sospechan que dirigentes del crimen organizado de Sicilia ordenaron su muerte por mala administración de fondos de la mafia. El cadáver de Calvi fue encontrado debajo de un puente de Londres en 1982.