A pesar de que la administración Bush no hizo pública cierta información sobre el rol que jugó Arabia Saudita en los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, un informe del Congreso cita una posible vinculación entre los secuestradores y el gobierno saudita.

El informe indica que dos de los secuestradores que vivían en la ciudad de San Diego, California, en el año 2000, recibieron ayuda financiera de un estudiante llamado Omar al-Bayoumi, quién tenía vínculos con el consulado saudita en Los Angeles.

De acuerdo con el informe, el estudiante tenía acceso a lo que parece haber sido un financiamiento ilimitado por parte del reino.

El documento también menciona a un funcionario estadounidense quien habría dicho que los ataques del 11 de septiembre habrían sido evitados si Arabia Saudita hubiera brindado una mayor cooperación.