Un nuevo tratado de cumplimiento legal obligatorio de la Organización de las Naciones Unidas para combatir el crimen organizado entró en efecto este lunes.

Ciento cincuenta naciones se unieron a la Convención Contra el Crimen Transnacional Organizado, incluyendo China, Rusia, Estados Unidos y la mayoría de los países latinoamericanos.

El acuerdo histórico exige la cooperación amplia para luchar contra el lavado de dinero, la corrupción y la obstrucción de justicia.

Requiere que los estados trabajen juntos en asuntos de extradición, y deberá prohibir a los pandilleros usar normas de secreto bancario para escudar sus actividades criminales.

La Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas Ilícitas y el Crimen dio a conocer que la convención también tiene el propósito de frenar las operaciones de tráfico de personas que cada año esclavizan a miles de mujeres y niños.