Los obispos católicos estadounidenses están reunidos en la capital de la nación, en su encuentro anual de otoño, para tomar medidas sobre la observación adecuada de las actividades religiosas y para debatir la posición de la iglesia en tiempos de guerra y paz.

En sesiones que se extenderán desde hoy hasta el jueves, los prelados también analizarán sus esfuerzos para restaurar la confianza en su liderazgo tras casi dos años de escándalos por abusos sexuales de religiosos contra fieles y menores de edad.

Defensores de las víctimas proyectan realizar conferencias de prensa para exponer sus opiniones acerca de cómo creen que los líderes de la iglesia han fallado en la protección a la niñez.

No obstante encuestas recientes indican que una mayoría de católicos está respondiendo positivamente a las reformas impuestas por la Iglesia y no se anticipa que el tema domine la agenda de esta semana.

Se espera que los obispos decidan cómo deben llevarse a cabo prácticas religiosas populares como los peregrinajes, aclarar cómo se deben realizar los servicios dominicales cuando no hay un sacerdote disponible, y formular un documento para instar a los fieles a cumplir la prohibición de la iglesia católica sobre los anticonceptivos.