Decenas de miles de italianos rindieron su último tributo a 19 de sus conciudadanos que murieron en un ataque suicida con un camión bomba en el sur de Iraq la semana pasada.

Lìderes gubernamentales se unieron a la muchedumbre de dolientes en la Basílica de San Pablo, en Roma, para la ceremonia fúnebre.

Por la mañana, enormes multitudes se alinearon en la calles de la ciudad para ver pasar los vehículos que cargaban los cadáveres de las víctimas y los conducirían hacia el majestuoso templo católico.

Las víctimas, 12 policías, cinco soldados y dos civiles fueron sepultados hoy con una ceremonia de estado.

Los comercios cerraron sus puertas y se observó un minuto de silencio durante el funeral.

Los 19 italianos murieron junto con varios iraquíes al estallar un camión bomba en la sureña población iraquí de Nasiriyah el pasado 12 de noviembre.

Las autoridades en Italia dijeron que fue el ataque más mortal a fuerzas italianas desde la Segunda Guerra Mundial.