La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos mantuvo el fallo de un tribunal de apelaciones que decidió suspender la ejecución de un hombre condenado por un triple homicidio en 1983, en el estado de California.

Kevin Cooper estaba programado a morir ayer por inyección letal, cuando el Tribunal de Apelaciones del Noveno Distrito dictaminó que deberían permitírsele pruebas adicionales a Cooper en un esfuerzo por comprobar su inocencia.

El máximo tribunal rechazó luego una apelación del fiscal general adjunto de California para anular la decisión del tribunal de distrito.

Cooper fue declarado culpable en 1985 de haber mutilado una pareja y su hija de 10 años. Un hijo de ocho años sobrevivió el ataque.

Cooper sostiene que evidencia de ADN encontrada en el sitio fue plantada, y además, cabellos encontrados en la mano de una de las víctimas nunca fueron sometidos a prueba.

Sus abogados también argumentan que el único miembro sobreviviente de la familia ofreció testimonio contradictorio referente a la participación de Cooper.