El gobierno del presidente venezolano Hugo Chávez se siente incomprendido por Washington, pero no suspendería el petróleo que suministra a Estados Unidos como un arma de presión política.

Jesús Pérez, que asumió recientemente como canciller de Venezuela, dijo que no prevé un rompimiento en las relaciones bilaterales a pesar de que en las últimas semanas han ocurrido ásperos desacuerdos en torno a un posible referendo revocatorio contra Chávez, un nacionalista de discurso de izquierda.

"Yo no creo que pueda haber un divorcio. Estamos condenados a entendernos," dijo Pérez en una entrevista el fin de semana con la agencia de noticias Reuters.