El jefe de policía del pueblo de Hillah, en Iraq, escapó ileso después de un atentado suicida en que un militante se lanzó en automóvil hasta dentro de su residencia y causó una explosión.

La casa sufrió serios daños estructurales y por lo menos dos personas quedaron heridas en el ataque.

Voceros de la policía de la localidad dijeron que guardias ubicados en la residencia dispararon contra el vehículo, que iba a toda velocidad, pero no pudieron detenerlo.

Por otra parte, en la ciudad santa chiita de Najaf, una manifestación de protesta de iraquíes desempleados se tornó violenta.

Por lo menos cinco personas resultaron heridas cuando manifestantes que lanzaban piedras se enfrentaron con soldados españoles y policías iraquíes.