Decenas de miles de chinos comenzaron a viajar en un largo fin de semana por el feriado del Día del Trabajo, pese al nuevo brote del Síndrome Respiratorio Agudo y Severo.

En los aeropuertos y estaciones de servicio en todo el país se habían instalado monitores para controlar la temperatura de los pasajeros que salían de Beijing y de la provincia oriental de Anhuí, donde se centró el brote de SARS.

Otros pasajeros hacían fila en los puntos de control sin usar máscaras de protección.

En Beijing y Anhui, cientos de personas están bajo aislamiento, se han confirmado cinco casos y hay cuatro casos sospechosos de la enfermedad altamente contagiosa.

Se confirmó que una mujer que murió la semana pasada fue la primer fatalidad por SARS en el país desde el año pasado.