El presidente George Bush se reunió con siete ciudadanos iraquíes que recibieron atención médica en Estados Unidos por heridas sufridas durante el régimen de Saddam Hussein.

A cada uno de los siete les cortaron una mano como castigo, durante el gobierno del líder iraquí. Un grupo de médicos estadounidenses reemplazó las extremidades cortadas con prótesis.

El mandatario recibió a los iraquíes en la Oficina Oval de la Casa Blanca hoy martes, y habló con ellos sobre el futuro de su país.

Les aseguró que Estados Unidos tiene un plan para ayudar a Irak a lograr elecciones libres y transferir la soberanía total al pueblo iraquí.

El gobernante dijo que sus visitantes regresarán pronto a Irak, y esperan ansiosos la oportunidad de votar.