Decenas de presuntos miembros de la red terrorista al-Kaida fueron procesados en Estambul por su presunta participación en cuatro atentados suicidas con bomba, que causaron la muerte a más de 60 personas en noviembre pasado.

Se presentaron cargos contra 69 sospechosos, incluyendo cinco hombres acusados de haber tenido participación directa en los ataques en la antigua ciudad turca. Los artefactos explosivos fueron detonados frente a dos sinagogas, el consulado británico y una sucursal de un banco británico.

Un diplomático británico de alto nivel murió, y más de 600 personas resultaron heridas. Varios presuntos líderes de una célula de al-Kaida en Turquía siguen fugitivos.