El clérigo musulmán Shiíta de más alto rango en Irak condenó los ataques perpetrados el domingo contra varias iglesias cristianas. El gran Ayatolá Ali al-Sistani calificó los hechos como “criminales" y exhortó a los iraquíes a respetar los derechos de los cristianos y de otras minorías religiosas. El Papa Juan Pablo II también condenó los ataques y los calificó como una agresión injusta contra una comunidad religiosa que trabaja por la paz y la reconciliación.

Cuatro coches bomba cerca de iglesias cristianas en Bagdad y un ataque similar en Mosul durante servicios vespertinos del domingo causaron la muerte a al menos 11 personas e hirieron a un número no determinado.

No ha habido atribución de responsabilidad por los ataques, sin embargo, el asesor de seguridad nacional de Irak culpa a un grupo extremista encabezado por el terrorista jordano Abu Musab al-Zarqawi.