La segunda fuerza guerrillera de Colombia rechazó una iniciativa de paz del gobierno del presidente Álvaro Uribe que incluía un cese unilateral de hostilidades y la suspensión de secuestros, pero dejó abierta una salida negociada al conflicto interno que azota al país.

La negativa del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que cuenta con unos 5.000 combatientes, constituye un tropiezo en la intención del gobierno de establecer un diálogo de paz con la guerrilla para poner fin a la violenta confrontación de cuatro décadas, que deja miles de muertos al año.