El presidente Fidel Castro reconoció la vulnerabilidad del sistema energético cubano y las molestias de la población ante los cortes de luz en esta temporada, mientras se anunció un plan que incluye "apagones" programados y cambios en los horarios escolares.

Castro encabezó ayer una serie de tres mesas redondas televisadas desde el lunes para informar sobre las causas de la inestabilidad eléctrica.

A finalizar la transmisión su vicepresidente, Carlos Lage leyó un nuevo paquete de iniciativas. Algunas de las medidas contemplan cortes de luz anunciados, para los cuales se hará un cronograma por cada provincia con el cual los vecinos sepan cuándo no tendrán suministro.

Además, los cubanos no regresarán al horario normal en octubre y seguirán con el de verano, mientras las clases se atrasarán media hora al igual que la apertura de comercios, por lo que los trabajadores sólo realizarán las labores durante siete horas y media.

Paralelamente se paralizarán en octubre, por 30 días, 118 fábricas de mucho consumo energético, entre ellas acerías, centrales azucareras, papeleras y combinados cítricos.

Lage indicó también que se trasladará el riego agrícola a la madrugada y reducirá el alumbrado público.