Una avioneta propiedad del exitoso equipo de NASCAR, Hendrick Motorsports, se estrelló en el estado de Virginia, en el sureste de Estados Unidos y causó la muerte de las 10 personas a bordo.

El dueño del equipo, Rick Hendrick, no estaba a bordo de la aeronave, ni ninguno de sus conductores, pero el hijo de Hendrick, el hermano y sus sobrinas estaban entre las víctimas.

Su hijo, Ricky, se había retirado de las carreras automovilísticas, mientras que su hermano, John, era presidente de un equipo con sede en Charlotte, Carolina del Norte.

El avión se estrelló en las montañas poco después de tratar de aterrizar en medio de la niebla en el aeropuerto de Martinsville, donde cuatro conductores del equipo estaban por competir en una carrera. La causa del accidente no ha sido determinada.