El Presidente Bush regresó a Washington luego de una gira de 48 horas a Canadá que fue ampliamente interpretada como un esfuerzo por enmendar las relaciones bilaterales que han sufrido tensiones por la guerra en Iraq y las disputas comerciales.

Bush finalizó su viaje con una escala en la ciudad costera de Halifax, donde pronunció un discurso para agradecer a la población del lugar por su generosidad y hospitalidad al abrir las puertas de sus hogares a los viajeros varados en el aeropuerto de la ciudad a raíz de la suspensión de vuelos debido a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

El presidente Bush defendió la guerra encabezada por Estados Unidos en Iraq, a la que Canadá se opuso.

El mandatario acotó que los estadounidenses y los canadienses son una familia que a veces tiene desacuerdos, pero que siempre permanece unida.

Bush también pidió apoyo a los canadienses para un plan de defensa de misiles estadounidense.

Miles de personas manifestaron en la capital canadiense, Ottawa, a raíz de la primer visita oficial de Bush a su vecino del norte.