El presidente Bush prestará juramento hoy para un segundo período bajo las más estrictas medidas de seguridad en la historia de esta clase de ceremonias en Estados Unidos.

El secretario de Seguridad del Territorio Nacional, Tom Ridge, dijo que no hay amenazas específicas contra la inauguración. Sin embargo, el funcionario dijo que nada será dejado al azar.

Ridge se refirió a la inauguración presidencial estadounidense como la manifestación más visible de democracia en Estados Unidos.

Entre las medidas de seguridad para el evento se incluyen miles de policías y funcionarios de seguridad de más de 50 organismos federales, estatales y locales vinculados por un sistema de comunicación de alta tecnología.

Sensores controlarán el aire en busca de vestigios de agentes químicos o biológicos, mientas que aviones de guerra controlarán el espacio aéreo sobre Washington.

A lo largo de la avenida Pennsylvania por donde se realizará el desfile habrá francotiradores, al igual que en las proximidades del Capitolio.

Decenas de perros de la policía buscarán explosivos, mientras que máquinas de rayos X controlarán paquetes y vehículos.

Partes del centro de Washington fueron cerradas al tráfico vehicular.

Se espera que la inauguración atraiga a miles de espectadores, pero también a muchos manifestantes anti-Bush.