La “madre patria” sigue su camino victorioso a la final. Cada partido sufrido, pero por el momento los resultados siguen llegando.

Paraguay fue un equipo digno. Nuca se resignó a dar la pelea. Nunca le cedió el balón a España e incluso tuvo de penal la oportunidad de sus vidas, pero esta vez, no fue posible.

Xavi e Iniesta gobernaron la órbita del círculo central. Paraguay resistía en el fondo y era muy peligroso en la contra.

España parece reafirmar su estigma dramático. Elaboran juego en el corazón del circuito de sus rivales, pero les cuesta conceptualizar cada jugada. Es decir, en buen español, ladran durante todo el partido, pero no muerden.

Concepto que no se aplica a David Villa. Éste sí que muerde y con rabia incluida.

Noventas minutos de partido en donde la pelota va de aquí para allá y de un lado para el otro. Ese es el juego de España, heredado por el Barcelona. Un sistema arriesgado pero que al final siempre resuelve el mismo hombre: Villa.

Casillas le tapó un penal en el minuto 59 a Cardozo. España tuvo la misma oportunidad un minuto más tarde. Xabi Alonso anotó a la primera pero el árbitro hizo repetir el disparo y esta vez Villar se lució tanto como Casillas y alargó la vida de Paraguay.

Pero se le olvidó que Villa rondaba la cancha y con él un gol pasivo que despertaría a los millones de españoles en todo lo largo y ancho del planeta.

Ese mismo gol que ya le hizo antes a Chile. Ese mismo gol del que depende una “furia roja” para seguir con vida.

España llegó a semifinales y ahora tendrá que enfrentar a una peligrosa Alemania que viene de dejar a la Argentina por goleada.

 

Alemania 4 - Argentina 0

 

Todo empezó mal para Argentina y todo terminó peor.

A penas en el minuto tres de partido Muller desvió de cabeza un balón que venía por los aires. El desvío tomó por sorpresa a Romero, el portero de la albiceleste, y la pelota fue a besar la red.

Alemania, con gol de vestuario, se ponía arriba en el marcador.

Maradona besaba su rosario y extendía sus miradas al cielo en busca de respuestas. El cielo pareció escucharle y Alemania se replegó atrás y dejó que la argentina buscara al frente.

Disparos de Tevez por un lado, Di María por el otro, pero ninguno llevaba peligro concreto.

En los segundos 45 minutos la “albiceleste” salió decidida a encontrar el empate. Se lanzó al frente, y Messi parecía tener chispazos de ese jugador omnipotente que derrocha talento en Barcelona. Pero solo eran chispazos.

El “pipita” Higuaín tuvo un mejor segundo tiempo y por lo menos disparó un par de veces la portería que cuidaba Neuer, pero ninguno con suerte.

Nada salía bien. Nada salía como lo habían planeado y Mirosolav Klose, el mejor atacante de Alemania, apareció para empeorar la noche de Maradona.

En el minuto 68, Muller desde el suelo punteó la pelota para la llegada de Lukas Podolski quien sin egoísmos le entregó a un solitario Klose que simplemente tuvo que empujar la pelota al fondo.

Cuando más cerca estuvo Argentina del gol, los “teutones” le dieron el tiro de gracia.

Maradona que nunca hizo los cambios, por fin se decidió y mandó a Pastore y al Kun Agüero al terreno de juego. De nada valió.

El resto del equipo pareció colgar los guantes y rendirse de rodillas ante los "teutones" que sin misericordia alguna, rompieron la red de la “albiceleste” en dos ocasiones más.

La primera luego de una gran jugada de Schweinsteiger, el mejor jugador del partido, que cedió para que Friedrich cerrara la pinza. La segunda, un remate de primera de Klose que ya se sube en la cima de goleadores en Sudáfrica con cinco goles personales. Alemania se imponía 4 a 0 sobre la Argentina.

Nada que hacer para la “albiceleste”. Ni el rosario, ni las oraciones, ni ninguna cábala funcionó para Maradona, un dios que parece haber perdido su divinidad y ha tenido que aceptar su mortalidad como cualquier otro terrestre.