“Usar tacones le ofrece, a quien los lleva, un sentimiento de elevación, un sentimiento de que se está por encima de todos los demás”, me dijo la profesora Ellen Goldstein.

Y no es sorpresa que hablando de tacones se hable de altura, pero la profesora del Instituto de Moda de Nueva York le dio un valor a la altura más “elevado” de lo que yo esperaba. Pareciera que no tiene que ver con centímetros o pulgadas, sino con sentimientos y emociones.

Entonces, decidí averiguar cuál es el afán de las personas por ver el mundo desde un par de centímetros más arriba de la tierra y desde cuando los humanos decidimos que queríamos lucir más altos.

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“Hay varios momentos históricos donde las personas han usado zapatos elevados, desde grandes plataformas en el imperio romano, pasando por el renacimiento, hasta el uso de tacones en los siglos XVII y XVIII en Europa como símbolo de aristocracia”, dijo a voanoticias.com Valerie Steele, quien es la directora del Museo de la Moda de Nueva York.

En los tiempos en que se empezó a usar este accesorio, la gente común y corriente andaban a pie descalzo. Los zapatos eran en parte un proceso artesanal y muy costoso.

“Tradicionalmente la altura estaba relacionada al estrato social. En general, el pensamiento era que entre más alto era mejor”, dice Steele mientras que yo pienso que fácil sería hoy aparentar ser millonario.

Si altura significaba clase social, es natural que la gente quisiera ser parte de esta estilización que hoy es fácil de visualizar en dibujos y pinturas donde el personaje más importante está retratado más alto.

La persona con más poder se hacia más grande y por eso no es coincidencia que en los principios de la historia de los tacones estén más conectados a los hombres que a las mujeres. Fueron ellos, quienes inicialmente empezaron a utilizar zapatos altos.

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Además de símbolo social

Pero los zapatos altos no son sólo utilizados para destacar socialmente, como lo demuestran los “Chopines” del siglo XVI en Venecia. Una vez estos zapatos pasaron de moda entre las mujeres apoderadas, se convirtieron en herramienta de trabajo de los vendedores callejeros quienes los utilizaban para sobresalir entre las masas y así vender más.

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En otros casos, como en América Latina, dice Stella Bonds, los tacones se utilizan para salir de la cotidianidad. Usar el zapato alto “es parte sentirse sexy y la sexualidad también te hace feliz”.

A pesar que los diseñadores reconocen que la postura corporal cambia al agregar un par de centímetros al zapato, la clave acá es la actitud que provocan en quien los usa. Es parte de un ritual urbano, que permite apreciar el mundo con otros ojos.

“Sientes el peso de tu cuerpo diferente. Te pones los zapatos y subes un poquito y dices ah! me subieron las nalgas, me subieron los senos y ahora tengo que caminar de lado a lado por que ahora tengo los zapatos”, dice Bonds, una diseñadora de modas quien vive en la ciudad de Washington.

En otras palabras, el zapato alto puede bien ser llamado un tótem comporaneo, que ofrece a pobres y ricos, la posibilidad de sentirse diferentes, felices, poderosos o atractivos.

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