En Brasil el presidente del gobernante Partido de los Trabajadores, José Genoino, renunció el sábado después de que un informe de una revista lo vinculara con el creciente escándalo de corrupción.

El Partido de los Trabajadores ha sido acusado de sobornar a legisladores federales para obtener su apoyo en votos claves en el Congreso.

Uno de los legisladores realizó la denuncia hace un mes diciendo que el partido de gobierno había pagado a algunas autoridades más de 12 mil dólares al mes usando fondos privados.

Genoino fue implicado después de que un asistente de su hermano, quien ocupa un cargo a nivel estatal en el Partido de los Trabajadores, fuera capturado cuando llevaba al aeropuerto 184 mil dólares en efectivo y fuera arrestado.

Genoino negó cualquier acto de soborno por su parte o por parte de su organización política.

Genoino dijo que su partido no está involucrado en irregularidades y que no compraron ni pagaron a legisladores.

El Partido de los Trabajadores se ha enorgullecido por su honestidad en un país donde la corrupción política es corriente.

En el pasado, los líderes del partido habían criticado a las anteriores administraciones por continuos actos de corrupción que no fueron comprobados.

El escándalo es el peor golpe para el presidente Luiz Inacio Lula da Silva desde que asumiera el cargo en enero de 2003. Otros tres integrantes del partido, incluido el ex secretario de gobierno José Dirceu también renunciaron.

El presidente Lula da Silva no ha sido implicado directamente en el escándalo, pero una reciente encuesta de opinión pública muestra que el 55% de los brasileños piensa que el presidente está involucrado. El presidente buscara su reelección en el año 2006.

Tras la renuncia de Genoino, el partido eligió al ministro de Educación Tarso Genro para reemplazarlo como líder del Partido. Genro dijo que él mantiene su total confianza en el presidente y en el Partido.

Genro dijo “tengo una fe absoluta en la integridad de mis colegas y del presidente “.

Restaurar la confianza en el partido no será fácil. Una reciente encuesta de opinión muestra que la mitad de los entrevistados no cree que el Partido de los Trabajadores sea honesto.