El secretario británico del Interior, Charles Clarke, está bajo creciente presión para que renuncie, luego de haber liberado por error, a más de mil prisioneros extranjeros.

Su oficina aprobó en marzo la liberación de prisioneros que deberían haber sido considerados para deportación, luego de cumplir sus condenas.

Funcionarios confirmaron el informe de un diario de que el Ministro esperó más de tres semanas antes de informarle al primer ministro Tony Blair del error cometido.

La radioemisora británica citó al líder de los Demócrata Liberales de la oposición, Menzies Campbell, quien dijo que Clarke “selló su futuro” al esperar tanto.

Pero Clarke declaró al diario Eastern Daily Press que continuará en su cargo en tanto tenga el apoyo de Blair y sus colegas.

El escándalo ocurre antes de las elecciones locales fijadas para el jueves.

Las encuestas de opinión sugieren que el gobernante Partido Laborista tendrá una baja figuración.