El presidente de Estados Unidos, George Bush, y el primer ministro británico, Tony Blair, reconocieron haber cometido errores en la guerra en Iraq, pero prometieron continuo apoyo a la democracia en ese país.

En una conferencia de prensa, en la Casa Blanca, el jueves, los dos dignatarios manifestaron que efectivos militares estadounidenses y británicos permanecerán en Iraq hasta que ese país se “pueda gobernar, sostener y defender por sí mismo”.

Ambos dijeron que ha habido desacuerdos por la invasión de Iraq y se han cometido errores durante la guerra.

Pero también elogiaron los logros de un gobierno democrático en medio de los constantes ataques terroristas y la violencia sectaria.

El presidente Bush expresó pesar por el escándalo en la prisión de Abu Ghraib y algunas de sus duras expresiones previas.

Blair dijo que la limpieza de elementos del régimen leal a Saddam Hussein fue mal manejada.

También afirmó que las fuerzas de la coalición deberían haber anticipado la determinación de los insurgentes en cuanto a tratar de descarrillar el proceso democrático de Iraq.

Ambos líderes declinaron fijar un cronograma para reducir los niveles de efectivos militares de la coalición.