Funcionarios británicos continúan la búsqueda de sospechosos de los recientes frustrados atentados terroristas en Londres y Glasgow.

La seguridad en el país ha sido aumentada a su nivel más alto, lo que significa que un ataque terrorista podría ser inminente.

El primer ministro, Gordon Brown, dijo en la televisión británica, el domingo, que el país enfrenta lo que llamó una amenaza de largo plazo, de extremistas vinculados a al-Qaeda.

Dos coches bomba que no llegaron a estallar fueron encontrados en el centro de Londres, el viernes, uno cerca de un club nocturno y otro que fue dejado en un estacionamiento subterráneo. Ese vehículo fue remolcado y la policía encontró contenedores con gas, gasolina y clavos.

El sábado, dos hombres estrellaron su vehículo contra la terminal del aeropuerto de Glasgow, haciendo que el vehículo estallara en llamas. Los hombres fueron detenidos. Uno de ellos permanece hospitalizado con severas quemaduras.

La policía en el norte de Inglaterra ha arrestado a tres personas.