El comandante de fuerzas británicas en el sur de Irak dijo que ha habido un descenso “impresionante y drástico” en el número de ataques en la región, desde que Gran Bretaña retiró sus tropas de la sureña ciudad de Basora.

El general de división Graham Binns dio a conocer que el número de ataques es aproximadamente la décima parte de lo que era antes de que las tropas británicas dejaran la ciudad en septiembre y las fuerzas iraquíes asumieran las responsabilidades en materia de seguridad.

Entretanto, en Bagdad, el general de división James Simmons dijo que el número de ataques producto de las bombas colocadas en las calles de Irak está a su nivel más bajo en dos años.

El general Simmons dijo que ello se debe a la información provista por la población iraquí sobre la ubicación de los depósitos de armas y al compromiso de Irán a detener el flujo de armas y explosivos a Irak.

Funcionarios iraníes han negado contrabandear armas a extremistas chiítas en Irak y en agosto prometieron a las autoridades iraquíes que ayudarían a controlar el flujo de armas.