Estados Unidos se prepara para ejecutar a un integrante de sus propias Fuerzas Armadas, por primera vez en casi medio siglo.

El presidente Bush aprobó la ejecución del cabo del ejército estadounidense Ronal Gray, el lunes por la noche.

La vocera de la Casa Blanca, Dana Perino, dijo que fue una “seria y difícil decisión”, pero que los hechos del caso no dejaron dudas sobre que la sentencia de muerte es justificada.

En 1988, una corte marcial en Fort Bragg, Carolina del Norte, halló a Gray culpable de dos asesinatos, un intento de asesinato y tres violaciones cometidas durante 1986 y 1987. 

Desde 1988 ha estado recluido en una cárcel militar de Kansas.

El sistema judicial militar de Estados Unidos establece que un miembro de las Fuerzas Armadas no puede ser ejecutado hasta que el presidente apruebe la sentencia de muerte.

Se cree que Gray apelará la decisión.