El huracán Earl, reducido a categoría 2, se hizo presente con olas de 3 y 4 metros que llegan a las playas del estado de Carolina del Norte.

Ráfagas de fuertes vientos y una llovizna persistente acompañan al oleaje mientras amanece en la costa este estadounidense.

La evacuación se produjo sin incidentes y quienes han permanecido en tareas de mantenimiento y monitoreo, así como en las áreas más protegidas, donde la evacuación no era obligatoria, han enfrentado apagones.

El centro de la tormenta se mueve hacia el norte, en paralelo a la franja costera y a cientos de kilómetros de la costa, pero ya comienza a ser sentida en las costas del estado de Virginia, un poco más al norte.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama mantuvo permanente contactos telefónicos con las autoridades de la Agencia para el manejo de Emergencias (FEMA) para conocer la evolución de la situación.

Tras pasar por Cabo Hatteras, junto a las islas de arena Outer Banks en Carolina del Norte, la tormenta comienza a desplazar nubes hacia la masa continental y en la propia capital, Washington DC, una leve llovizna caía sobre la ciudad.

El debilitamiento del huracán hace prever que los daños que puede haber dejado a su paso en la madrugada del viernes, cuando se ubicó cerca de tierra, pero con su centro aún en el océano Atlántico, no sean tan importantes. De hecho, Chris Collins del Servicio Meteorológico Nacional afirmó que Earl había causado poco oleaje e inundaciones menores en algunos condados costeros de Carolina del Norte.

Earl fue degradado de huracán de categoría 4, con vientos de 225 kilómetros por hora el jueves por la mañana, a una tormenta categoría 2 con vientos de 169 kilómetros por hora.

El experto Jeremy Schulz, del Servicio Nacional Meteorológico, dijo que Earl había ingresado con lluvias a unos 225 kilómetros en el territorio de Carolina del Norte y había llegado al extremo sur de la Bahía de Chesapeake en Virginia.