El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, se reúne el fin de semana con los ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales del Grupo de los 20 (G-20) en Corea del Sur.

Se prevé que en el encuentro vuelvan a aflorar las tensiones cambiarias que en los últimos meses han centrado la atención de las autoridades financieras en los países más desarrollados y las principlaes economías emergentes del mundo.

La cita de Gyeongju antecede a la de la próxima cumbre del G-20, que tendrá efecto el 11 y 12 de noviembre en Seúl y en la que Estados Unidos buscará que los miembros del grupo adopten el compromiso de facilitar la apreciacion de sus monedas, sin ningún tipo de trabas.

China ha estado bajo la lupa de países como Estados Unidos que la culpan de manejar deliberadamente el valor de su moneda, el yuan, comprando divisas extranjeras con la intención de favorecer sus exportaciones.

Hasta el 30 de junio último, China poseía las mayores reservas en divisas del mundo, con cerca del 30% del total, alrededor de unos 2 billones 447 mil millones de dólares.

Pero China no es el único país acusado de “fabricar” el valor de su moneda, y Estados Unidos y Europa también señalan que el gobierno de Brasil interviene para frenar la apreciación del real.

Mientras tanto, Japón intervino en septiembre pasado para hacer bajar el valor del yen y ahora acusa a Corea del Sur de estar haciendo lo mismo con su moneda, el won.

El mayor problema creado por la depreciación de las monedas es que además de perjudicar directamente a los socios de los países que la practican acentúa los desequilibrios del comercio mundial, todo lo contrario de los objetivos propugnados por el G-20.

En una clara alusión al hecho, el presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva, llamó al G-20 a frenar la "guerra cambiaria”.

El mandatario, que tiene previsto participar en la cumbre de Seúl, advirtió que los líderes de las mayores economías del mundo tiene quen impedir la guerra de divisas para evitar perjuicios a las exportaciones brasileñas.

Lula dijo que está dispuesto a tomar "cuantas medidas sean necesarias” para no permitir que la moneda de su país, el real, se valorice mucho con relación al dólar.