La mafia ha evolucionado hasta controlar actualmente algunos de los puntos débiles del sistema portuario de Estados Unidos.

La franja que separa el puerto de Newark y el aeropuerto internacional Liberty de Newark constituyen los 3,2 kilómetros más peligrosos de Estados Unidos, según las autoridades.

Pese al refuerzo de las medidas de seguridad en los aeropuertos tras los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, una serie de casos judiciales recientes muestra que persiste otra amenaza y en esta ocasión de origen nacional: el crimen organizado.

Sin embargo, los expertos no se ponen de acuerdo sobre la magnitud de la amenaza que representa la mafia con sus infiltrados en los mecanismos de seguridad de los puertos.

Algunos dicen que una mafia severamente debilitada tiene poca influencia en los muelles, en momentos en que la tecnología moderna, requerimientos de identificación más estrictos y mejores leyes de seguridad marítima han minado significativamente los bastiones tradicionales del crimen organizado.

Otros sostienen que solo se requiere de un funcionario corrupto para poner en peligro la seguridad en uno de los principales puertos de entrada de bienes extranjeros al país.

"Nosotros combatimos la mafia dondequiera que esté, pero lo cierto es que abunda el crimen organizado en el puerto", dijo Stephen Taylor, director de la división de Justicia criminal de Nueva Jersey. Una reciente ola de detenciones y juicios preocupa a los organismos policiales pese a que no afectaron directamente la seguridad portuaria, dijo Taylor.

"Existe siempre el potencial, cuando hay elementos delictivos en un área, de que eso pudiera convertirse en una falla de seguridad significativa", dijo.

Robert Buccino, jefe de detectives en la fiscalía del condado Union, cree que hay una gran diferencia entre las actividades delictivas tradicionales de la mafia y permitir que terroristas tengan acceso a los puertos o permitir el ingreso de cargamento ilícito y potencialmente peligroso.

"La mafia no es lo que era", manifestó, y añadió que los puertos de hoy operan de forma muy diferente que en el pasado, cuando poderosos gremios tenían más control sobre la carga. "No lo veo como una amenaza a nuestra seguridad, y los delitos asociados con la Cosa Nostra nunca afectan realmente el terrorismo".