El primer ministro iraquí, Nouri al-Maliki, hizo un llamado a la reconciliación entre la mayoría chiita y la población sunita de Irak, incluyendo los partidarios del ex presidente Saddam Hussein. 

El gobierno debe recibir con agrado a aquellos que quieren ayudar a reconstruir el país, como así también desterrar a quienes interfieren en el progreso, dijo Maliki en una reunión de la tribu chiita Bani, en Bagdad.

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Los iraquíes sunitas han visto declinar su otrora dominante posición bajo Saddam Hussein desde la invasión encabezada por EE.UU. en el 2003. Los esfuerzos de Maliki de establecer consejos tribales para asesorar a las autoridades locales, son vistos por grupos sunitas como un intento por impulsar su amplia base chiita en anticipación a las elecciones previstas para este año.

Cada vez vínculos entre Irak e irán, dominado por chiitas, han agregado preocupación a los sunitas.