Japón decidió liberar al capitán de un barco pesquero chino, cuya detención provocó una fuerte disputa diplomática entre Beijing y Tokyo.

Fiscales japoneses anunciaron la decisión hablando sobre el impacto que ocasionó esa detención sobre las relaciones con China.

El capitán estuvo preso desde que su barco colisionó con botes patrulleros japoneses.

China exigió la liberación inmediata del capitán y canceló un gran número de reuniones con Japón como resultado del problema.

Mientras tanto, China está investigando a cuatro ciudadanos japoneses sospechosos de filmar ilegalmente blancos militares en el país.

Por su parte, autoridades japonesas confirmaron que cuatro trabajadores japoneses contratados por la firma constructora Fujita fueron detenidos en China, por presuntamente ingresar a una zona militar sin autorización.