Debido a las fuertes lluvias e inundaciones al menos 12 personas han muerto en Haití.

Las crecidas de agua de los últimos días fueron particularmente dañinas para los campamentos en donde la gente que había sido afectada por el terremoto en enero (2010) habitaba actualmente. Dicho terremoto destruyó gran parte de Puerto Príncipe, la capital haitiana.

Agua y lodo cayeron sobre las áreas bajas, dañando estructuras y arrastrando objetos a su paso, causando la muerte de al menos dos niños.

Socorristas y otros voluntarios que trabajan para aliviar los efectos del terremoto están llevando provisiones a las víctimas de las inundaciones.