Con la sombra de la violencia relacionada con el narcotráfico que azota al país, los mexicanos celebramos el bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución.

Los festejos, cuyo costo total asciende a unos $225 millones de dólares, tuvieron ayer uno de sus momentos cumbre.

En medio de un fuerte dispositivo de seguridad, a la capital del país asistieron un millón de personas, a lo largo una de las principales avenidas. Desde el Paseo de la Reforma y hasta el Zócalo se montaron cuatro escenarios donde realizaron grandes conciertos.

Además, 27 carros alegóricos que representaron pasajes históricos y estampas de la cultura popular mexicana, recorrieron 2.7 kilómetros. En Plaza de la Constitución se colocó un revolucionario de cinco metros de altura y ocho toneladas de peso y de aspecto triunfalista con una espada rota en la mano izquierda.

A las once de la noche, desde el balcón central de Palacio Nacional, el Presidente Felipe Calderón ondeó la bandera de México y dio el tradicional grito de independencia.

Luego del grito, la combinación de fuegos artificiales, música y video prendió el ánimo de la gente. El Zócalo se cubrió de verde, blanco y rojo, y del Ángel de la Independencia salieron cascadas de luces.

En total, fueron 16.000 las detonaciones que sonaron durante 15 minutos de espectáculo en la fachada de la Catedral Metropolitana, fue proyectado el Ángel y las imágenes de los héroes de la Independencia.

Algunos de los asistentes, lo hicieron convencidos de que, pese a los problemas que aquejan al país, vale la pena celebrar los 200 años de vida independiente, otros, sin embargo señalaron que acudieron por tradición pero de festejar, nada.

También hubo jóvenes que de plano confesaron que sólo asistieron para disfrutar de las bandas musicales.

Llamó la atención que un tema recurrente en voz de los artistas que se presentaron fue el tema de la violencia y el deseo de que la tranquilidad regrese a las calles del país.

Las autoridades federales informaron que en los distintos eventos que se llevaron a cabo en todo el territorio nacional, prevaleció la tranquilidad y el ánimo festivo y reportaron un saldo blanco.