Teresa Lewis será la primera mujer en ser ejecutada en Estados Unidos desde 2005, y la primera en Virginia desde hace 100 años.

El tribunal negó la apelación en el caso Lewis, de 41 años, quien fue condenada a muerte después de declararse culpable de la muerte de su esposo y su hijo.

Lewis confesó haber contratado a dos hombres para asesinar a su esposo y a su hijastro en 2002 con el fin de cobrar una póliza de vida. Los asesinos recibieron sentencias de cadena perpetua y Teresa será ejecutada con una inyección letal.

El gobernador de Virginia, Bob McDonnell, dijo que él no intervendrá para detener la ejecución debido a que numerosos sicólogos y siquiatras analizaron a Lewis  sin encontrar algún índice de problemas mentales.