Se acerca el aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre. Y hay muchos musulmanes asustados por posibles provocaciones.

Las fuertes protestas por la construcción de un centro cultural islámico cerca del sitio del Centro de Comercio Mundial preocupó a la comunidad musulmana, por la intensidad con la que muchos estadounidenses resistieron la propuesta.

Y esa resistencia se verá el 11 de septiembre en Nueva York, en un acto que contará con la presencia de Geert Wilders, un legislador holandés antiislámico. Ese mismo día, en Gainesville, Florida, el Dove World Outreach Center tiene planeado quemar ejemplares del Corán.

Por eso, muchos musulmanes estadounidenses reforzarán la seguridad en mezquitas, se reunirán con líderes de otras religiones para hablar sobre la importancia de la tolerancia, y subrayarán su lealtad hacia Estados Unidos.

La Sociedad Islámica de Norteamérica realizará una reunión con líderes musulmanes, judíos y cristianos en Washington para hablar sobre “la creciente marea de temor e intolerancia” hacia los musulmanes, a raíz de la construcción del centro cultural islámico.

Los líderes musulmanes también se aprestan a informarle a la población que, cerca del 11 de septiembre, cae la fecha en la que celebrarán el fin del Ramadán. Y no quieren que el público malinterprete esos festejos como una celebración de los ataques terroristas de 2001.

Otros musulmanes harán obras de caridad como parte del Servicio Musulmán, una campaña nacional que tiene como objetivo demostrar el compromiso del Islam con la humanidad.