El ecuatoriano que inicialmente fue considerado el único sobreviviente de la masacre de Tamaulipas en el norte de México, sugirió que podría haber al menos otros dos sobrevivientes.

De acuerdo con el testimonio de Luis Freddy Lala Pomavilla durante una entrevista televisiva, él viajaba en un grupo de inmigrantes indocumentados latinoamericanos, compuesto por 76 personas.

Los infantes de marina de México descubrieron los cadáveres de 72 inmigrantes gracias a aviso que dio Lala, que inicialmente era considerado como el único sobreviviente. Días pasado el propio joven ecuatoriano de 18 años, dio informaciones a las autoridades de su país, sobre la existencia de un segundo sobreviviente, al que identificó como un ciudadano de Honduras.

El presidente Rafael Correa transmitió públicamente las declaraciones de Lala Pomavilla, lo que llevó a las autoridades mexicanas a reconocer que tenían conocimiento de la existencia de un segundo superviviente y que estaban dándole protección. Sin embargo, las declaraciones de Correa generaron también un enfrentamiento diplomático con Honduras.

El canciller hondureño, Mario Canahuati, dijo que Correa actuó en forma "irresponsable" al divulgar la existencia del otro sobreviviente, cuya identidad no ha sido revelada.

La cancillería de Ecuador por su parte, reaccionó diciendo que era “inaceptable” el comentario de Canahuati, tras lo cual afloraron las diferencias que ambas naciones mantienen, dado que Ecuador aún no reconoce al gobierno de Honduras.

Ecuador calificó al gobierno de Honduras como “ilegítimo”, renovando los cuestionamientos a la elección del actual presidente de Honduras, Porfirio Lobo, electo tras el derrocamiento de Manuel Zelaya.

Incertezas

Las autoridades están analizando el testimonio de Lala Pomavilla y confrontándolo con la información disponible. La declaración del ecuatoriano de que estaba con 76 emigrantes cuando fue capturado por los criminales a los que identificó como del grupo de Los Zetas, está siendo considerada para saber más detalles.

El ecuatoriano ratificó que la matanza fue cometida por la banda narcotraficante de "Los Zetas", por lo que pidió a sus compatriotas abstenerse de intentar ingresar ilegalmente a Estados Unidos a través de México.

"Que no vengan, hay muchos malos que no dejan pasar, que no vengan más. Les digo a todos los ecuatorianos que ya no viajen más porque 'Los Zetas' están matando a mucha gente", advirtió Lala en un testimonio televisivo, donde aún mostraba estar débil.

Las autoridades mexicanas han identificado a 33 de las 72 víctimas, que hasta ahora corresponden a 12 salvadoreños, cuatro guatemaltecos, un brasileño y 16 hondureños, cuyos cuerpos ya fueron repatriados.

Dramático relato

Lala Pomavilla relató que los emigrantes fueron capturados la noche del 21 de agosto, tras lo cual fueron recluidos en una casa en el estado de Tamaulipas, a 180 kilómetros al sur de la frontera con Estados Unidos, donde posteriormente fueron ejecutados.

"En la noche del sábado, como a las diez, nos rodearon tres carros, salieron como ocho personas bien armadas. Ahí nos rodearon todos, nos bajaron del carro y nos metieron a otro", declaró Lala.

"Nos llevaron a una casa, ahí nos amarraron de cuatro en cuatro las manos para atrás, nos tuvieron una noche. Después nos botaron boca abajo y escuché que disparaban” dijo Lalá durante su dramático testimonio, hablando lentamente.

“Disparaban a mis amigos”, dijo el joven ecuatoriano y “luego llegó disparando a mí y mató a todos los otros. Acabaron de disparar y se fueron, mataron a todos", afirmó.

El sobreviviente contó que luego de que los pistoleros dejaron la casa, esperó unos minutos e inició una larga caminata en busca de ayuda, con un disparo en el rostro y agregó que pese a que “pedí ayuda, salieron dos hombres pero no me quisieron ayudar”.

Sin embargo y de acuerdo con su testimonio, en el cual no precisó las fechas, “corrí como diez kilómetros, caminé con dolor pidiendo auxilio, nadie me quiso ayudar". Solamente cuando encontró a los infantes de Marina de México, fue cuando recibió ayuda.

Los cuerpos sin vida de los 72 inmigrantes fueron descubiertos el 24 de agosto en una finca en San Fernando que los infantes de Marina consiguieron tomar tras un enfrentamiento con hombres armados.