Los líderes de las ocho mayores economías del mundo, en una reunión con la Unión Europea y 10 naciones invitadas de América Latina y África, renovaron un compromiso hecho el verano pasado, para mejorar la seguridad mundial de los alimentos.

Con el cálculo de que hay 1.000 millones de personas desnutridas, los gobernantes mantuvieron su promesa de invertir $22.000 millones de dólares durante los próximos tres años para mejorar la infraestructura y proyectos agrícolas sustentables.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que a pesar del descenso de la economía mundial, una inversión por debajo de la necesaria en el desarrollo agrícola debe ser revertida si ha de mejorarse la seguridad mundial de los alimentos.

Estados Unidos está ayudando a liderar el camino con un compromiso de por lo menos $3.500 millones de dólares.

Alimente el Futuro, la iniciativa mundial de Estados Unidos para el hambre y la seguridad de los alimentos, aplica un modelo de desarrollo basado en la asociación, no el patrocinio. Los países en desarrollo llevan el liderazgo y el diseño e implementación de estrategias basadas en la evidencia, con objetivos claros y enfocan sus necesidades únicas. Estados Unidos ha aprendido de los programas de ayuda del pasado, que una clara propiedad de cada país y un compromiso firme de cada país, son absolutamente fundamentales para un éxito a largo plazo.

Estados Unidos está trabajando con países para desarrollar enfoques que fortalezcan la cadena agrícola total --desde el laboratorio, donde los investigadores desarrollan semillas de alto rendimiento; a la granja, donde el mejor manejo del agua, el uso de fertilizantes, y el entrenamiento de los granjeros pueden contribuir a mejorar la productividad; hasta el mercado, donde Estados Unidos está ayudando a compartir la información sobre productos y a edificar la infraestructura que permitirá a las personas procesar, almacenar y transportar sus cultivos más efectivamente; y finalmente a la mesa. El objetivo final es dar a la gente la oportunidad de adquirir y cultivar alimentos nutritivos y recibir una dieta balanceada.

Estados Unidos ya ha destinado 812 millones de dólares para Alimente el Futuro como parte de su promesa de $3.500 millones de dólares, y aplaude el significativo progreso en el esfuerzo mundial por reducir el hambre y la desnutrición.