Las autoridades pakistaníes aumentaron la seguridad en sitios religiosos de todo el país, después que dos explosiones suicidas asesinaran a por lo menos 24 personas.

La explosión ocurrió en un templo musulmán localizado en la ciudad de Lahore.

También, más de 180 personas resultaron heridas, luego de que hombres armados atacaron a miles de personas que estaban reunidas en el templo Data Durbar, la tumba de un famoso santo sufí.

Por su parte, la policía abrió una investigación y expertos usan partes de cuerpos encontradas en el lugar de dos presuntos ataques suicidas para identificar a los atacantes.

Estados Unidos se unió al primer ministro pakistaní, Yousuf Raza Gilani, en condenar los ataques.

Hasta el momento, no existen sospechosos de los ataques.