La nueva urna hace circular sangre del donante por el corazón para que siga latiendo mientras viaja de hospital a hospital.

Especialistas en Estados Unidos comienzan a practicar una nueva forma de transplante de corazón

El corazón donado se coloca en una urna especial que lo alimenta con sangre y lo mantiene caliente y activo fuera del organismo.  La nueva urna hace circular sangre del donante por el corazón para que siga latiendo mientras viaja de hospital a hospital.

El corazón que le trasplantaron a Andrea Ybarra latía rítmicamente cuando se despertó de la anestesia tras la cirugía. De hecho, seguía latiendo incluso antes de que los doctores se lo colocaran.

"Me sentí tranquila cuando desperté, no estaba asustada. Sentí como si el corazón hubiera sido parte de mí todo el tiempo", declaró Ybarra, quien sufre de lupus y fue una de las primeras pacientes de este nuevo proceso de trasplantes.

A pesar de los avances alcanzados en la medicina y en los trasplantes de corazón, los doctores en Estados Unidos siguen haciendo el clásico proceso para trasplantar este órgano, se inyecta una sustancia química en el corazón donado para detenerlo y éste se pone dentro de una hielera común y corriente para preservarlo frío durante su traslado hasta donde se encuentra el receptor.

Una vez que el corazón es removido del donante, hay una carrera contra el tiempo. Un corazón puede mantenerse en la hielera entre cuatro y seis horas antes de que empiece a perder vitalidad.

Debido a esta restricción, los médicos no pueden ir muy lejos para recoger un corazón donado, pues entre más tiempo pase para remover el corazón y trasplantarlo, más probabilidades hay de que el paciente muera o desarrolle enfermedades cardíacas.

Tras algunos casos de éxito reportados en el extranjero, la Universidad de California en Los Ángeles conduce en la actualidad un experimento junto con otras escuelas para comparar la seguridad y efectividad del nuevo método de conservación con la de la consabida hielera.