La jueza Sandra Day O'Connor asiste al Foro de Liderazgo Global de Mujeres, en Washington. Foto tomada el 15 de abril de 2015.
La jueza Sandra Day O'Connor asiste al Foro de Liderazgo Global de Mujeres, en Washington. Foto tomada el 15 de abril de 2015.

Sandra Day O’Connor, la primera mujer en la Corte Suprema de Estados Unidos, anunció a través de una carta personal emitida por el alto tribunal, que ha sido diagnosticada con "las primeras etapas de demencia, probablemente causada por la enfermedad de Alzheimer".

O'Connor hizo historia en 1981, al convertirse en la primera mujer en servir en la Corte Suprema de Estados Unidos y permanecer en el banquillo durante un cuarto de siglo.

La mujer, de 88 años, dijo que hace algún tiempo, los médicos le habían diagnosticado la enfermedad y que, a medida que su condición ha evolucionado,  “ya ​​no puede participar en la vida pública”.  

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno cerebral irreversible y progresivo que destruye gradualmente la memoria y la capacidad de pensamiento.

Después de su retiro en 2006 del tribunal supremo, O'Connor se ha presentado alrededor del país defendiendo una organización educativa que fundó y que actúa como una visitante en la corte judicial de apelaciones, entre otras actividades. Pero, dejó de hablar públicamente hace más de dos años.

"Seguiré viviendo en Phoenix, Arizona, rodeada de queridos amigos y familiares. Si bien el último capítulo de mi vida con demencia puede ser difícil, nada ha disminuido mi gratitud y mi profundo aprecio por las innumerables bendiciones en mi vida", escribió. Y añadió: "Cuando era una joven vaquera del desierto de Arizona, nunca me hubiera imaginado que algún día me llegaría a ser la primera mujer en la Corte Suprema de Estados Unidos".

El anuncio de O'Connor de su diagnóstico se produjo un día después de una historia de Associated Press en la que su hijo Jay O'Connor dijo que su madre había comenzado a tener problemas con su memoria reciente.

La historia señalaba que O’Connor había dejado de presentarse en público y recientemente entregó al juez retirado Anthony Kennedy una oficina que había mantenido en la Corte Suprema. Jay O'Connor también dijo que por problemas de la cadera su madre ahora usará principalmente una silla de ruedas y se quedará cerca de su casa en Phoenix.

O’Connor escribió que ya que "muchas personas han preguntado acerca de mi estado y actividades actuales" ella quería ser "abierta sobre estos cambios".

O'Connor fue nombrada primera jueza de la Corte Suprema casi dos siglos después de la creación del máximo órgano judicial del país en 1789, pero su lugar en la historia fue más allá de romper las barreras de género.

Ella era jueza de un tribunal estatal, antes de ser nominada a la Corte Suprema en 1981 por el presidente Ronald Reagan, quien cumplió una promesa de campaña al nominar a una mujer para el tribunal superior. La carta de O'Connor, el martes, recordaba la carta de Reagan en 1994, en la que anunció que tenía la enfermedad de Alzheimer. Él murió en 2004.

Durante sus más de dos décadas en la corte, O’Connor fue a menudo el voto decisivo en casos importantes, proporcionando la quinta votación crucial cuando el tribunal se dividió 5-4 entre los magistrados de derecha e izquierda.

En la Corte Suprema, sus votos fueron clave en los casos de aborto, acción afirmativa y financiamiento de campañas, así como en la decisión Bush v. Gore que resolvió efectivamente las elecciones del 2000 a favor de George W. Bush.

Cuando el ex presidente republicano George W. Bush la reemplazó con el juez conservador Samuel Alito, el tribunal ya conservador se movió más hacia la derecha.

O’Connor creció en un rancho en la frontera de Arizona y Nuevo México llamado "Lazy B", y fue a la Universidad Stanford en California, donde estudió leyes, y donde era solo una de las cinco mujeres en su clase . 

En esta foto de archivo del 17 de septiembre de 2014, la Jueza jubilada de la Corte Suprema de Estados Unidos, Sandra Day O'Connor, habla durante una conferencia.

​​Aunque se graduó en tercer lugar en su clase de la escuela de derecho, tuvo dificultades para encontrar trabajo como abogada en un momento en que había pocas mujeres en esa profesión. A pesar de esos desafíos iniciales, llegó a ser la primera mujer en dirigir el Senado estatal de Arizona, antes de ser nombrada juez.

Ella y su esposo, John, a quien conoció cuando estudiaba derecho, se establecieron en Phoenix, llegando a ser una destacada política republicana del estado de Arizona. Fue elegida juez estatal de juicios en 1974, y en 1979 fue nombrada a un tribunal de apelaciones estatal.

O'Connor tenía 51 años cuando fue confirmada en una votación de 99-0, ante el Tribunal Supremo. Tenía 75 años cuando anunció su retiro de la corte, en 2005. Su decisión de renunciar estuvo influenciada por la declinante salud de su esposo, John O'Connor III, a quien le habían diagnosticado la enfermedad de Alzheimer.

En 2007, la familia O'Connor hizo público que John O'Connor había iniciado un romance con una paciente de Alzheimer, en el centro de vida asistida donde estaba internado. Scott O’Connor, uno de los tres hijos del juez, le dijo a una estación de televisión de Phoenix que su madre estaba "emocionada" y que su esposo estaba "relajado y feliz".

La salida de O’Connor de la corte y su reemplazo por el juez Samuel Alito movieron la corte a la derecha, y O’Connor no siempre estuvo contenta con la dirección de la corte tras su salida.

Cuando le preguntaron, en un evento de 2009, cómo se sentía cuando la corte retiró o anuló los fallos que contribuyó a moldear, respondió: "¿Qué sentiría usted?  Estaría un poco decepcionado. Si crees que has sido útil, y luego se elimina, piensas, 'Oh, querida'. Pero la vida continúa. No siempre es positivo".

En su retiro, O’Connor fue una entusiasta defensor de iCivics, una organización que fundó y que promueve la educación cívica en las escuelas a través de juegos en línea gratuitos y educativos. En 2009, el expresidente demócrata Barack Obama la presentó en la Casa Blanca con la Medalla Presidencial de la Libertad, el mayor honor civil que un presidente puede otorgar.

El presidente Barack Obama entrega la Medalla Presidencial de la Libertad 2009 a Sandra Day O'Connor

​​O'Connor escribió el martes que se sentía fuerte para trabajar y promover el aprendizaje y la participación cívica "porque he visto de primera mano lo vital que es que todos los ciudadanos entiendan nuestra Constitución y nuestro sistema único de gobierno y participen activamente en sus comunidades. ”

"No hay trabajo más importante que profundizar el compromiso de los jóvenes en nuestra nación", escribió.

El presidente del tribunal, John Roberts, dijo en una declaración que estaba "triste al saber" que O'Connor "enfrenta el desafío de la demencia".

"Aunque ha anunciado que se retira de la vida pública, ninguna enfermedad o condición puede quitar la inspiración que proporciona a quienes seguirán los muchos caminos que (ella) ha abierto", escribió Roberts.

"El juez O'Connor es, por supuesto, una figura destacada en la historia de Estados Unidos y, de hecho, del mundo", dijo el presidente del máximo tribunal. "Ella rompió las barreras para las mujeres en la profesión legal para el mejoramiento de esa profesión y del país en general".

Según la Asociación de Alzheimer, se estima que 5.7 millones de estadounidenses tienen Alzheimer, casi dos tercios de ellos mujeres. El mal, es la sexta causa de muerte en los Estados Unidos.