Rescatistas trabajan en busca de supervivientes en una casa dañada por un deslizamiento de tierra causado por un terremoto en la población de Atsuma, Hokkaido, Japón, el jueves, 6 de septiembre de 2018.
Rescatistas trabajan en busca de supervivientes en una casa dañada por un deslizamiento de tierra causado por un terremoto en la población de Atsuma, Hokkaido, Japón, el jueves, 6 de septiembre de 2018.

Treinta y nueve muertes han sido confirmadas luego del sismo de magnitud 6,7 que sacudió Hokkaido, la principal isla del extremo norte de Japón, la semana pasada, informaron las autoridades el domingo. 

Se desconocía el paradero de una persona en la localidad de Atsuma, donde varios deslaves causados por el sismo sepultaron las casas ubicadas al pie de las colinas. 

Los socorristas utilizaban excavadoras y palas para buscar a los desaparecidos en medio de la tierra, los árboles caídos y escombros de las casas que fueron arrasadas por los deslaves. Todas las víctimas, excepto cuatro de ellas, son de la comunidad de 4.600 habitantes. 

El terremoto que remeció el sur de la isla, sacó a los residentes de Sapporo de sus camas a las 03:08 de la madrugada. Imágenes de video mostraron como las ciudades quedaban a oscuras luego de que el temblor inutilizó los sistemas eléctricos, dejando a casi tres millones de clientes sin luz.

La única planta de energía nuclear de Hokkaido, que no estaba operativa, se conectó a un generador de emergencia para mantener la refrigeración del combustible usado y reguladores nucleares dijeron que no había señales de radiación anormal.

Este asunto preocupa desde que un potente terremoto y un tsunami destruyeron los sistemas eléctricos de la planta de Fukushima Dai-ichi, provocando un accidente nuclear, en marzo de 2011.

El primer ministro Shinzo Abe visitó el barrio de Kiyota, en el extremo este de Sapporo, la capital de Hokkaido. En algunas partes de Kiyota, la tierra se licuó y se hundió hasta un metro (3 pies), lo que provocó que las casas se inclinaran y agrietó los caminos. Además, desencadenó una corriente de lodo que se solidificó y dejó vehículos atrapados en estacionamientos. 

El epicentro del movimiento telúrico estuvo a 40 kilómetros (24 millas) de profundidad, dijo la agencia meteorológica del país. Pese a esto, el sismo causó estragos en gran parte de la isla, que está relativamente deshabitada.

Los aeropuertos y muchas carreteras de la isla estaban cerrados y los trenes no funcionaban por los cortes de energía. NHK mostró como operarios limpiaban los cristales rotos y colocaban nuevos paneles en el techo para sustituir a los caídos en el mayor aeródromo de la región, en Chitose.

Japón está acostumbrado a lidiar con desastres, pero los últimos meses han dejado un reguero de calamidades.

El terremoto se produjo justo después de un tifón que volcó camiones y provocó graves inundaciones en el oeste del Japón, dejando el principal aeropuerto cerca de Osaka y Kobe cerrado luego de que un mercante chocó contra el puente que conecta la infraestructura con tierra firme. Durante el verano, las lluvias torrenciales causaron devastadoras inundaciones en Hiroshima y una letal ola de calor afectó a todo el país.

El primer ministro, Shinzo Abe, dijo que se enviarán hasta 25.000 soldados y personal a Hokkaido para ayudar en las operaciones de rescate.