A general view of AstraZeneca's Sydney headquarters, after Prime Minister Scott Morrison announced Australians will be among…
La Organización Mundial de la Salud considera que la vacuna de AstraZeneca con la Universidad de Oxford es una de las más avanzadas para el coronavirus.

El mundo necesita una vacuna para el nuevo coronavirus. Pasados más de seis meses de la pandemia, se ha hecho evidente que la COVID-19 no da tregua y no hay indicios de que vaya a desaparecer silenciosamente por su cuenta en un futuro inmediato.

Los casos siguen surgiendo en todos los rincones e incluso han vuelto a aparecer donde se habían erradicado. Las economías luchan por recuperarse inundadas de restricciones y las ansias de un regreso a la normalidad andan por el camino de los sueños.

Hasta qué punto la pandemia ha propulsado a la humanidad hacia una nueva era de “antes” y “después” del coronavirus se verá cuando su amenaza desaparezca o disminuya considerablemente.

¿Dónde está la vacuna?

Todos los expertos coinciden en la necesidad de una vacuna. Más de una docena de laboratorios farmacéuticos alrededor del mundo están inmersos en pruebas clínicas, unos más avanzados que otros, para lograr el añorado alivio.

Decenas de miles de personas participan en los experimentos, con una urgencia de que pueda demostrarse pronto que una o más de las vacunas funcionen con seguridad y logren establecer la inmunología necesaria.

La Organización Mundial de la Salud afirmó el jueves que hasta el momento existen unos 167 los candidatos vacunales, como parte de los esfuerzos de firmas de biotecnología para acabar con el nuevo coronavirus. 

¿Quién está más avanzado?

Las vacunas más avanzadas son las del laboratorio estadounidense Moderna, la de la Universidad de Oxford con la farmacéutica AstraZeneca, y una de Pfizer Inc.

El doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, ha expresado un “optimismo cauteloso” en que la vacuna de Moderna será exitosa.

Los investigadores de Oxford aseguran que su vacuna es segura y provoca una doble inmunidad frente a la COVID-19.

Rusia anunció que ya tiene una vacuna lista que comenzará a utilizar desde octubre y China afirma que su vacuna de Sinovac estará probablemente en diciembre.

En Alemania, la firma de biotecnología CureVac pudiera obtener una aprobación para su vacuna para tenerla en el mercado a mediados de 2021.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, considera que las más avanzadas son las de AstraZeneca y Sinovac, y muchos expertos han expresado escepticismo sobre la vacuna rusa.

¿Cuán rápidas serán las inmunizaciones?

Normalmente, el desarrollo de una vacuna toma años, a veces décadas, pero la inmunización contra el coronavirus se ha convertido en una urgencia global.

La rapidez del desarrollo de una vacuna para COVID-19 ha obligado a los laboratorios a asegurar de antemano su capacidad para producirla una vez que la logren, incluso sin saber si tendrán éxito.

Miles de millones de dosis saldrán al mercado de las diferentes vacunas, que deberán ser fabricadas, distribuidas y aplicadas en todo el planeta.

Los esfuerzos, sin embargo, están chocando con cuestionamientos sobre quiénes podrán acceder más pronto a la vacuna, y esto presenta desafíos éticos y morales.

¿Estrategias nacionalistas?

El director de la Organización Mundial de la Salud, OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, criticó el martes los esfuerzos “nacionalistas” de los países para asegurarse grandes cantidades de una posible vacuna para el coronavirus.

Los países más ricos están firmando acuerdos con las farmacéuticas para adquirir dosis de la vacuna. Estados Unidos, por ejemplo, ha comprado 100 millones de vacunas a Moderna.

La OMS lanzó en abril una iniciativa llamada COVAX para coordinar los avances en una vacuna para el coronavirus y asegurar el acceso de todos los países a la misma, pero su éxito no está claro.

También el papa Francisco advirtió esta semana sobre la perspectiva de que los ricos tengan prioridad para una vacuna contra el coronavirus.

Según el Papa, después de la pandemia de COVID-19 el mundo no puede volver a la normalidad si normal significa injusticia social y degradación del medio ambiente natural.

“Debemos salir mejor” de la pandemia, dijo Francisco.