Un agente de aduanas belga muestra tabletas de medicamentos falsos en el aeropuerto de Bruselas, 3 de octubre 2008. Foto Reuters.
Un agente de aduanas belga muestra tabletas de medicamentos falsos en el aeropuerto de Bruselas, 3 de octubre 2008. Foto Reuters.

Aproximadamente uno de cada ocho medicamentos esenciales en países de bajos y medianos ingresos podría ser falso o contener mezclas peligrosas de ingredientes que podrían ponen en riesgo la vida de los pacientes, sugiere una investigación.

Los investigadores examinaron datos de más de 350 estudios previos en los que se analizaron más de 400.000 muestras de drogas en países de ingresos bajos y medianos. En general, aproximadamente el 14 por ciento de los medicamentos fueron falsificados o habían caducado.

El autor principal del estudio, Sachiko Ozawa, de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill dijo que "si está contaminado o tiene otros ingredientes activos, el medicamento podría causar intoxicaciones, interacciones adversas con medicamentos o muertes evitables".

Gran parte de la investigación hasta la fecha sobre medicamentos falsificados o inseguros se ha centrado en África, y aproximadamente la mitad de los estudios en el análisis actual se realizaron allí.

Casi uno de cada cinco medicamentos probados en África fueron falsos o de otra manera potencialmente inseguros, informan investigadores en JAMA Network Open.

Otro tercio de los estudios se realizó en Asia, donde se descubrió que alrededor del 14 por ciento de los medicamentos probados eran falsificados o inseguros.

Los antibióticos y antimaláricos fueron los fármacos más sometidos a prueba en el análisis. En general, alrededor del 19 por ciento de los antimaláricos y el 12 por ciento de los antibióticos fueron falsificados o no son seguros.

El análisis actual no pudo decir cuántas personas sufrieron efectos secundarios graves o murieron como resultado de las drogas falsificadas.

Los investigadores sí trataron de evaluar el impacto económico de medicamentos falsificados o fabricados incorrectamente y determinaron que el costo anual podría oscilar entre $ 10 mil millones y $ 200 mil millones.

El informe "proporciona validación importante de lo que ya se sabe en gran medida", escribe Tim Mackey del Global Health Policy Institute en La Jolla, California, en un editorial adjunto.