Un fumador apaga una colilla de cigarrillo en Las Pinas City, Metro Manila, Filipinas, el 7 de agosto de 2015. Foto: Erik De Castro, Reuters.
Un fumador apaga una colilla de cigarrillo en Las Pinas City, Metro Manila, Filipinas, el 7 de agosto de 2015. Foto: Erik De Castro, Reuters.

GINEBRA - Delegados de 137 países asisten a una conferencia antitabaco, en Ginebra, de una semana de duración, para intercambiar ideas y proponer políticas para enfrentar la pandemia mundial del tabaco. Los organizadores dicen que se ha avanzado desde que entró en vigor el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco en 2005, pero que aún queda mucho por hacer.

Los organizadores de la octava Conferencia de las Partes en el Convenio de la OMS, conocida como COP8, indicaron que las desalentadoras ventas de tabaco se deben a los altos impuestos a los paquetes de cigarrillos así como la designación de los ambientes libres de humo de tabaco y las prohibiciones sobre publicidad, promoción y patrocinio.

Pero la Secretaria del Jefe de la Convención, Vera da Costa e Silva, dice que la publicidad “de referencia” sigue siendo menos regulada y difícil de hacer cumplir. La funcionaria declaró a la periodista Lisa Schlein de la Voz de América que la industria del tabaco ha eludido las prohibiciones al usar Instagram, Facebook y otras redes sociales.

"Al utilizar las redes sociales, no solo capturan la atención de los jóvenes que son los mayores usuarios de las redes sociales, sino que también mantienen el tabaco como socialmente aceptable", dijo.

La OMS informa que hay más de mil millones de fumadores en el mundo, y que alrededor del 80 por ciento vive en países de ingresos bajos y medianos. Más de siete millones de personas mueren prematuramente por causas relacionadas con el tabaco cada año, según la OMS.

Da Silva dice que la aparición de productos de tabaco nuevos y novedosos es una de las mayores barreras para el trabajo de la COP. Ella dice que el grupo hace un llamado a los gobiernos para regular y prohibir prácticas como el uso de cigarrillos electrónicos hasta que haya más evidencia de sus efectos.